ARMAS DE FUEGO
INDICE
INTRODUCCIÓN
………………………………………………………………………………
I - ARMAS DE FUEGO ………………………………………………………………
1.- HERIDAS POR ARMAS DE
FUEGO …………………………………………….
II.- ARMAS DE
FUEGO………………………………………………………………...
2.- CLASIFICACIÓN DE LAS ARMAS DE FUEGO…………………………….
2.1.1.- SEGÚN
SU ALCANCE Y EN RELACIÓN CON LA LONGITUD DEL CAÑÓN……………………………………………………………………
2.1.2.- SEGÚN
LA CARGA QUE DISPARAN ………………………………………………
2.1.3.-SEGÚN
LA CONSTITUCIÓN DE LAS ARMAS…………………………………..…
III - ELEMENTOS QUE INTEGRAN
LOS DISPAROS………………………………
1.- POLVORA……………………………………………………………………..….
1.1.-
GASES DE EXPLOSIÓN…………………………………………………..
1.2.- LLAMA…………………………………………………………………….…
1.3.-
GRANOS DE PÓLVORA…………………………………………………..
1.4.-
NEGRO HUMO……………………………………………………………..
2.- TACO……………………………………………………………………………..
3.- PROYECTIL……………………………………………………………………..
IV - MORFOLOGIA DE LAS
HERIDAS POR ARMA DE FUEGO………………..
1.- HERIDAS DE BALA ……………………………………………………………
A)
HERIDA DE ENTRADA ……………………………………………………………
B)
ORIFICIO………………………………………………………………………………
C)
TATUAJE…………………………………………………………………………….
D)
HERIDAS ATÍPICAS ……………………………………………………………... .
E)
TRAYECTO………………………………………………………………………... .
F)
ORIFICIO DE SALIDA ………………………………………………………….….
2.- HERIDAS POR PROYECTILES DE ALTA
VELOCIDAD …………………………
3.- HERIDAS DE
PERDIGONES…………………………………………………………
V - PROBLEMAS MÉDICO-LEGALES
EN LAS HERIDAS POR ARMA DE FUEGO …………………………………………………………………………………………….
1. DISTANCIADE
UN DISPARO …………………………………………………
1.1.- HERIDAS DE BALA …………………………………………………………...…
1.2.-
HERIDAS DE PERDIGONES ……………………………………………….….
2.- DIRECCIÓN DE UN DISPARO
…………………………………………….…
3.- NATURALEZA ACCIDENTAL, CRIMINAL O
SUICIDA DEL DISPARO…..
VI - CONCLUSIONES……………………………………………………………….…
VII - BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………...
INTRODUCCIÓN
Las
armas ligeras son armas de fuego que pueden ser transportadas y descargadas por
una persona, al contrario que las armas de artillería. Por extensión, también
se incluyen en esta categoría las armas automáticas que se desarrollaron a
partir de las portátiles como las ametralladoras, que usan la misma munición
que los fusiles militares o como las ametralladoras de mayor calibre. Dado que
la frontera entre las armas cortas y la artillería es tan difusa, cada uno de
los cuerpos militares define un calibre arbitrario a partir del cual se habla
de artillería. Los límites cambian con el tiempo. Estas armas no tienen una
definición estricta pero por lo general incluyen rifles, pistolas, revólveres,
fusiles, ametralladores ligeras y ametralladoras.
Las
primeras armas cortas que aparecieron fueron modelos en miniatura de armas de
artillería. En un principio se las llamaba cañones de mano.
Durante
el primer cuarto del siglo XIV apareció el cañón de mano, que no era más que un
simple tubo de hierro pulido cerrado en un extremo. En éste sólo había un
pequeño agujero. El tubo se incrustaba en una pieza de madera redondeada para
sujetarla bajo el brazo, se cargaba con pólvora y con una bola de metal y se
disparaba metiendo un alambre caliente por el agujero de atrás. Modelos
posteriores tenían una pequeña depresión en forma de plato, llamada cazoleta,
cerca del agujero de encendido. Ahí se colocaba una pequeña cantidad de pólvora
que se encendía con una mecha, que era un trozo de cuerda mojado en una
solución de nitrato potásico, secado con posterioridad. Esto hacía que se
consumiese sin llama y sin que llegara a apagarse. Pero la pólvora de la
cazoleta era difícil de encender, se humedecía con frecuencia y exigía
precauciones para evitar los disparos no deseados.
I. CAPITULO I
ARMAS DE FUEGO
1.- HERIDAS POR ARMA DE FUEGO
Se conocen
como heridas por arma de fuego aquellos efectos lesivos que producen sobre el
organismo los disparos realizados con armas cargadas de diversos tipos de
pólvora u otros explosivos. Para su análisis sistematizado estudiaremos, en
este orden:
x- armas de fuego
X- elementos que integran los disparos
X- la morfología de las heridas por arma
de fuego
X- los problemas médico- legales que se
plantea en estas heridas
II.- ARMAS DE FUEGO
Recibe
este nombre instrumentos de dimensiones y formas variadas destinados a lanzar
violentamente ciertos proyectiles, aprovechando la fuerza expansiva de los
gases que se desprenden al inflamarse de forma instantánea sustancias
explosivas en un espacio confinado. Conservan el nombre genérico de armas de
fuego porque en los modelos primitivos los disparos iban acompañados de la
salida de una llamarada por la boca del arma.
Las
armas de fuego se componen de tres partes esenciales:
- LA CULATA: destinada a asir y sujetar el arma.
- MECANISMOS DE
DISPARO:, constituido
por un percutor, que se acciona con un gatillo y de extracción, en su caso,
para expulsar el casquillo de la munición una vez hecho el disparo .
-EL
CAÑON: es un cilindro hueco, de mayor o menor longitud según el arma. Posee
un cuerpo y dos orificios o bocas. La posterior es llamada boca de carga y esta
unidad a la cámara de disparo, desde donde pasa el proyectil al cañón en el
momento de la deflagración de la carga. El orificio anterior, libre se llama
también boca de fuego, por ser por donde sale el proyectil al exterior en el
momento del disparo, la superficie interna del cañón puede ser lisa, hoy en
desuso, o estriada por unas crestas curvilíneas que recorren toda su longitud
en sentido helicoidal; estas estrías imprimen al proyectil un movimiento de
rotación que mantiene su trayectoria y le da una mayor fuerza de penetración.
2.1.- CLASIFICACIÓN DE LAS ARMAS DE
FUEGO
A
efectos clasificatorios pueden seguirse varios criterios:
2.1.1- SEGÚN SU ALCANCE Y EN RELACIÓN CON LA
LONGITUD DEL CAÑÓN:
a)
ARMAS DE FUEGO CORTAS. Son las que intervienen con mayor
frecuencia en los asuntos criminales.
Entre ellas figuran: pistolas ordinarias, revólveres, pistolas automáticas,
pistolas ametralladoras.
b)
ARMAS DE FUEGO LARGAS: se utilizan para la caza con fines de guerra. Entre ellas
figuran: escopeta de caza, fusiles, carabinas, fusiles ametralladores,
subfusiles y metralletas
2.1.2-
SEGÚN LA CARGA QUE DISPARAN:
a)
ARMAS DE PROYECTILES
MÚLTIPLES.
b)
ARMAS DE PROYECTIL
ÚNICO.
En
el primer grupo se incluyen las escopetas de caza y algunas de guerra. Los
proyectiles que disparan estas armas denominan, según su naturaleza y forma:
metralla, posta, perdigones. Al segundo grupo, más numeroso, pertenecen al
resto de las armas de fuego que en cada disparo lanzan solo proyectil o bala.
Una
importante innovación tecnológica en la concepción de las armas de fuego de uso
bélico ha conducido al desarrollo de un nuevo tipo de fusiles de asalto usados
por primera vez en la guerra de Vietnam, que están dotados de proyectiles de
pequeño calibre y alta velocidad, capaces de producir efectos lesivos de suma
gravedad que detienen al enemigo de
forma instantánea. Su perfeccionamiento
en los años siguientes y su fabricación en grandes series los han generalizado
y hoy son empleados no sólo por los ejércitos regulares, sino también por
guerrilleros, terroristas y delincuentes en general.
Las
características balísticas de estos proyectiles, cuya velocidad de progresión
al salir del arma se encuentra en los 1.000
m/s. en contraste con la velocidad de los proyectiles de revólver o
pistola ( de 200 a 300 m/s), o de los fusiles ordinarios ( de 600 a 700 m/s),
dan lugar a efectos lesivos de mayor gravedad y de una morfología distinta, por
lo que pueden inducir a errores en la resolución de los problemas fundamentales
de las heridas por proyectiles de armas de fuego, esto es, la dirección y la
distancia del disparo.
2.1.3.-SEGÚN LA CONSTITUCIÓN DE LAS ARMAS:
las armas de fuego que intervienen en
las peritaciones médico-legales pueden diferenciarse por su constitución en:
a)
ARMAS TÍPICAS: se engloban bajo esta denominación
todas las armas comerciales fabricadas en serie por las distintas marcas.
b)
ARMAS ATÍPICAS: son armas irregulares e improvisadas,
que resisten a toda descripción. Unas veces se fabrican caseramente con tallos
huecos o con llaves grandes; otras veces se trata de viejos mecanismos, a
menudo transformados o arreglados. Su carga es muy irregular y, a menudo, de
efectos brutales. Tienen un gran valor diagnóstico, pues son casi exclusivas
del suicidio.
III - ELEMENTOS QUE INTEGRAN LOS
DISPAROS
Los
integrantes de las municiones de armas de fuego, que cambian de estructura o de
situación, contribuyendo a los efectos de los disparos, son: la pólvora, el
taco y el proyectil
1.- PÓLVORA
La
pólvora constituye la mezcla explosiva que
comunica su fuerza de propulsión al proyectil. Pero también puede obrar
sobre el blanco por sus productos de combustión: gases de explosión, llama,
granos de pólvora no quemados y negro de humo.
1.1 Gases de explosión.
Son
conocidos sus efectos y acción violenta cuando existen en gran volumen. En las
heridas por arma de fuego no intervienen los gases de explosión cuando tienen
plena libertad de expansión. Es decir, no actúan más que en los disparos en que
la boca del cañón contacta con el blanco (disparos a boca de jarro) o cuando el
disparo se hace en una cavidad cerrada (ej. En la boca)
Los
destrozos que producen los gases de la explosión se hallan en razón directa de
la carga de pólvora, de la potencia del arma y de la dirección del tiro; al
parecer, el único activo es el tiro perpendicular al blanco.
La resistencia de la
piel desempeña, asimismo, un papel considerables; si puede deprimirse con
entera libertad, se ennegrece, pero no se lesiona; si su depresión se halla
limitada por un plano óseo subyacente, sufre lesión están señaladas como los
tejidos situados debajo; si el plano óseo está inmediatamente subcutáneo, la
piel se desgarra y revienta, quedando a menudo trituradas las partes
intermedias y fracturado el hueso; si el plano óseo se halla más lejano, la
piel se hiende, dando un orificio en forma de ojal bastante regular y las partes blandas subyacentes a la piel quedan
trituradas; si el lano óseo está muy lejano, la piel puede perforarse como por
la acción de una bala y los músculos subyacentes son asiento de considerables
destrozos.
Por
efecto de los gases de explosión de la pólvora se explican los destrozos que
causan los disparos en la boca (suicidio), saltando en pedazos las mejillas, el
esqueleto de la cara y cráneo. El mismo en los tiros a muy corta distancia en
la cabeza y con fuertes cargas (fusil de guerra y escopeta de caza).
1.2.- Llama
Un
cono de llama, procedente de la deflagración de la pólvora, sale del cañón
durante el disparo. El alcance de este cono es escaso (igual que la longitud
del cañón en los fusiles antiguos y mucho menor en las armas modernas) su
actuación se manifiesta, pues solo a corta distancia, sobre todo en los
revólveres. Las pistolas automáticas, con munición cargada con pólvoras
piroxiladas, apenas dejan salir llama por la boca de fuego.
La
llama obra sobre la piel, los pelos y los vestidos de un modo por lo común
ligero, pero pueden causar quemaduras extensas en vestidos de fibras sintéticas
e incluso incendiarlos. En ocasiones es
difícil deslindar la acción de la llama respecto la del taco.
1.3.- Granos de pólvora
Los
granos de pólvora que no han llegado a arder salen del cañón formando un cono
también de escaso alcance que, por lo tanto, no obrara sino a corta distancia.
Estos granos se incrustan en la piel y se dibujan a corta distancia. Estos
granos se incrustan en la piel y se dibujan en ella, dando una figura cuya
forma y dimensiones corresponden exactamente a las de la base del citado cono
en su intersección con el plano del cuerpo que sufre el disparo.
Esta
figura es circular y el diámetro, variable en los disparos perpendiculares,
siendo, en cambio, semicircular u oval en los tiros oblicuos. Los granos de
pólvora se incrustan en el plano de intersección cutáneo según el estado en que
se hallaban, ya dispersos, ya en masa. Siempre es más discreta la incrustación,
a paridad de distancia, con la pólvora piroxilada, que deja escapar menor
granos de pólvora sin arder.
1.4.- Negro de Humo
En
los disparos a boca de jarro o a quema ropa el humo produce un depósito,
separable por el lavado, cuyo color es el de la pólvora, es decir, negro cuando
se emplean las pólvoras antiguas y gris verdoso con las piroxiladas
2.- TACO
La
acción del taco, cuando existe, se ejerce solamente en los disparos a corta
distancia. Siempre es mucho menos importante con las armas moderas
perfeccionadas, en las que el taco es muy reducido, que con las armas antiguas
cargadas por la boca, cuya carga exigía grandes tacos. De las armas modernas
casi únicamente las escopetas de caza llevan tacos en su munición, en forma de
arandelas o discos de cartón, parafina, etc., que separan los distintos
componentes del cartucho; un taco separa la polvora de los perdigones y otro
cierra la boca del cartucho.
El
taco obra doblemente: como proyectil y como cuerpo en ignición. Es raro
observar su acción como proyectil, si bien en estos casos adquiere gran
importancia médico-legal, pues la presencia de un taco puede proporcionar
valiosos indicios a la instrucción.
Con
mayor frecuencia produce lesiones como cuerpo en ignición. Encendido por la
llama del disparo. Su acción llega a prender fuego a los vestidos de la víctima
y cuerpos combustibles que rodean el blanco. En ciertos casos, la acción del
taco en ignición y la de la llama se asocian hasta un punto muy difícil y aun
imposible de diferencia.
3.- PROYECTIL
El
proyectil, único o múltiple, es el agente más importante de las heridas por
disparos de arma de fuego. Ya hemos indicado sus principales variedades. En
cuanto a sus efectos. Constituyen el objeto de la descripción del apartado.
IV.- MORFOLOGIA DE LAS HERIDAS POR
ARMA DE FUEGO
Por
sus sensibles diferencias estudiaremos sucesivamente las heridas producidas por
proyectil único (bala) y las causadas por proyectiles múltiples (perdigones) de
las primeras distinguiremos las heridas de bala de las armas ordinarias y las
causadas por proyectiles de alta velocidad
1.- HERIDAS DE BALA
De
manera esquemática, hay que considerar en estas heridas un orificio o herida de
entrada, un trayecto y una herida de salida (eventual)
A) HERIDA
DE ENTRADA
generalmente es única por cada
disparo, si bien puede ser múltiple, como en el caso de una mama péndula
atravesada por el disparo y que alcanza el tórax después, a cuando el proyectil
atraviesa el brazo antes de alcanzar el tronco, o perfora sucesivamente los dos
muslos, o la victima levanta su mano como para detener el disparo. También
pueden producirse varios orificios de entrada si la bala se fragmenta antes de
alcanzar el blanco, al chocar con un cuerpo duro.
En lo
relativo a los caracteres de las heridas de entrada hay que considerar
aisladamente el orificio de su contorno llamado habitualmente tatuaje
B)
ORIFICIO
la
forma es, generalmente, redondeada u oval. En el vivo es excepcional que sea
totalmente circular, pues siempre hay una deformación conforme a la dirección
de las fibras de la región, como ocurre en las heridas punzantes. En las
heridas hechas a gran distancia, el orificio adopta la forma de un ojal o
hendidura lineal que recuerda muy próximamente las heridas por instrumentos
punzantes o cortopunzantes. Por el contrario, en los disparos realizados a
corta distancia la forma de la herida presenta un aspecto desgarrado, como de
estrella, debido a la acción de los gases, que se difunden con violencia bajo
la piel.
Las dimensiones ofrecen alguna variedad,
dependiendo de la forma del proyectil, de la distancia a la que se hizo el
disparo y de la fuerza viva que aun empujaba la bala al llegar a la piel. En el
caso más común de los proyectiles cilindrocónicos, las dimensiones del orificio son menores que
el calibre dela bala, pues ésta, al alcanzar la piel. La hunde y distiende a
modo de un capuchón o dedo de guante que se perfora en su vértice. Al recuperar
el tegumento la posición normal, el orificio se restringe. La diferencia entre
el diámetro del orificio y el calibre de la bala es tanto más acentuada cuando
más elástica es la piel del sitio herido, más espesor tienen las partes blandas
y más escasa sea la velocidad del proyectil, todo lo cual favorece la
distensión cutánea y la sucesiva retracción. En los disparos a corta distancia
el orificio es, en cambio, sumamente grande por los efectos explosivos ya
citados, dependiendo entonces este factor de la carga. Aun sin esos efectos
explosivos en los disparos próximos, por lo tanto con el proyectil animado de
gran fuerza viva, el orificio suele tener un diámetro análogo al del proyectil
o a un algo superior por el movimiento vibratorio de aquel transmitido a los
orificios en el momento de su producción, que amplía las dimensiones de
esta.
C) TATUAJE
Reciben
este nombre las formaciones resultantes del disparo que se dibujan alrededor
del orificio de entrada y suministran importantes indicaciones diagnosticas
médico-legales. Hay que considerar en el tatuaje dos componentes: la cintilla
de contusión y el taraceo o tatuaje propiamente dicho.
1. La
cintilla de contusión;
también llamada cintilla erosiva, es muy estrecha, mide 1 mm o poco más,
desecada, apergaminada en el cadáver. De color más o menos oscuro y a veces
ennegrecida por la pólvora. Constituye un elemento característico del orificio
de entrada, incluso para distancias situadas en el límite de acción de la bala.
puede adoptar una forma circular que
rodea todo el orificio (disparos perpendiculares) o formar una semi luna
(disparos oblicuos), caso en que su disposición indica el ángulo de choque del
proyectil sobre el blanco. En su formación intervienen varios mecanismos;
1. La contusión de la piel por la bala en
el choque
2. La erosión que la distención de la
piel originaria antes de perforarse y que produce verdaderas roturas de las
fibras cutáneas
3. La frotación del proyectil sobre la
piel deprimida en dedo de guante.
4. También contribuiría, según CHAVIGNY,
el limpiarse la bala de la suciedad que pudiera llevar, a su paso por el
orificio.
La
distancia entre los extremos de la cintilla corresponde al calibre real del
proyectil.
2. En
cuanto al taraceado,
existe solamente en el radio de acción de los componentes del disparo,
distintos al proyectil, a su salida del cañón. Falta, por consiguiente, en los
disparos a la larga distancia; falta también en los disparos a boca de jarro,
por penetrar directamente bajo la piel con la bala, con lo que se encuentran
sus elementos en el fondo de la herida, El tatuaje está constituido por la
conjunción de tres elementos.
1. La
quemadura causada por la llama, que da lugar a una zona apergaminada, morena o
amarillenta y concéntrica al orificio, en la que se hallan quemados los pelos.
2. La incrustación de los granos de pólvora no
quemados, más o menos separados entre sí según la distancia del disparo y que
pueden haber penetrado solo hasta la epidermis, o incluso llegar profundamente
a la dermis. La distribución de los granos con relación al orificio constituye
un buen elemento de juicio para determinar la dirección de los disparos.
3. El
depósito de negro de humo de la pólvora que enmascara o difumina el resto del
tatuaje y que puede hacerse desaparecer por el lavado suave con agua. Este
tercer elemento del tatuaje ocupa una extensión mayor que el resto de los otros
componentes.
Dentro
del tatuaje hemos de distinguir una parte deleble, es decir, susceptible de
desaparecer por el lavado, constituida por el depósito de negro humo y los
granos de pólvora situados sobre la superficie de la piel o sólo ligeramente
incrustados en la epidermis. A su vez, el tatuaje indeleble está formado por
los granos de pólvora firmemente incrustados en la dermis y la quemadura
producida por la llama, que resisten a la acción mecánica del lavado. CHAVIGNY,
por su parte, distingue, desde un punto de vista topográfico, la zona de
esfumamiento, que ocupa la parte periférica del tatuaje y que está constituida
sólo por el depósito de humo, de la zona de tatuaje propiamente dicho,
compuesta por el depósito de humo, granos incrustados en la epidermis, granos
incrustados en la dermis y la quemadura de la llama. Como consecuencia del
lavado desaparecería la zona de esfumamiento y se modificaría en su color y
densidad, pero sin desaparecer totalmente, la zona de tatuaje propiamente dicho
(signo de CHAVIGNY).
D) HERIDAS ATÍPICAS
En
algunas ocasiones, por mecanismos diversos, el orificio de la entrada de las
heridas por arma de fuego difiere sensiblemente de la descripción anterior,
dando lugar a heridas atípicas, Las principales son:
1. Simples contusiones producidas por balas muertas que
no llegan a perforar. Se producen también cuando el proyectil, que posee aún
cierta fuerza viva, choca con obstáculos como medallas, carteras, etc., al
alcanzar el blanco.
2. Erosiones o surcos producidos por
balas que alcanzan el cuerpo tangencialmente.
3. Heridas en fondo de saco por
proyectiles que penetraron poco profundamente. En su fondo puede encontrarse el
proyectil, pero también es posible que haya caído, dando lugar a grandes dudas
diagnósticas.
4. Herida en boca de mina (HOFMANN). Se
produce en los disparos hechos por el arma en contacto con el blanco; los gases
de la explosión penetran en la herida con la bala y refluyen al encontrar un
obstáculo óseo, originando un extenso estallido de la piel. La herida aparece
ennegrecida por el depósito de negro de humo y granos de pólvora que embadurnan
las anfractuosidades de la lesión.
E) TRAYECTO
El
trayecto de las heridas por arma de fuego corresponde al recorrido de la bala
en los tejidos, puede ser único o múltiple, si la bala se fragmenta durante su paso por los tejidos. Por su
dirección se distinguen los trayectos rectilíneos, que siguen la dirección del
disparo, y los trayectos con desviación, por choques en huesos, sobre todo, que
comunican a los proyectiles direcciones sorprendentes, indescriptibles.
El
calibre del trayecto no suele ser uniforme, sino que se ensancha debido a
deformaciones sufridas por el proyectil y, sobre todo, a consecuencia de las
esquirlas óseas y cuerpos extraños que
la bala moviliza y arrastra a su paso. El interior del trayecto se llena
de sangre, de modo que en el cadáver el trayecto se reconoce por la línea
sanguínea que arca el paso del proyectil, PREDELIEVRE
Y DESOILLE (1939)
describen como hemorragia en T la infiltración hemorrágica del trayecto
complementada a la altura del orificio de entrada por una hemorragia en sábana,
de modo que un corte longitudinal de los tejidos siguiendo el trayecto ofrece
aquella forma.
Si
el proyectil no ha salido al exterior, se encuentra en la extremidad del
trayecto cerrado, en medio de un foco hemorrágico. Sin embargo la búsqueda del
proyectil es a menudo muy dificultosa, ya que pueda ocupar lugares
inverosímiles por mecanismos no siempre bien explicados. Para facilitar la
localización de la bala se hace a veces necesario el concurso de los rayos X.
pero, pese a las dificultades que pueda haber, el perito médico no debe cejaren
sus esfuerzos hasta encontrar el proyectil, pues constituye un elemento de
interés capital en las actuaciones médico-legales. En ocasiones es aconsejable
pasar los coágulos sanguíneos encontrados en las cavidades (abdominal,
torácica, etc.) por un tamiz, con el fin de encontrar los proyectiles que a
veces quedan englobados en ellos.
F) ORIFICIO DE SALIDA
Es
inconstante por definición, no existiendo cuando la bala permanece en los
tejidos. Su forma y su tamaño varían mucho. Depende, ante todo, de los planos
que atravesó la bala; si se trata de un proyectil cilíndrocónico no deformado
que atravesó sólo tejidos blandos, puede ser un orificio circular u oval, de
análogo diámetro o ligeramente superior que el de entrada, o incluso puede
adoptar la forma de una hendidura longitudinal; sus bordes suelen estar
evertidos, haciendo hernia esferulillas de grasa de tejido celular cutáneo, lo
que no ocurre en el orificio de entrada. Si la bala ha sido deformada, el
orificio es mayor y más irregular, si el proyectil atravesó tejido óseo, las
esquirlas desprendidas y arrastradas salen con la bala, produciendo grandes e
irregulares heridas con desgarro y dilaceración de los tejidos.
Como
el orificio de salida depende tan sólo en su producción del paso del proyectil
(de dentro afuera) y no intervienen los demás elementos del disparo, carece de
cintilla de contusión y de tatuaje, elemento negativo éste fundamental para el
diagnóstico.
La ausencia de tatuaje
no excluye necesariamente un orificio de entrada, ya que puede faltar en los
disparos a larga distancia y en los disparos próximos que radican en partes
cubiertas de vestidos, en los que quedan retenidos sus elementos integrantes.
Mayor interés se concede a la cintilla contusivo-erosiva, exclusiva de los
orificios de entrada, en los que no faltaría nunca prácticamente, sin embargo,
investigaciones de MEXIXNER Y ROMANESE sobre todo, han demostrado la
existencia de orificios de salida rodeados de una clara cintila deseada y
pardusca, totalmente análoga a la propia de los orificios de entrada. MEIXNER,
explica su producción por un resquebrajamiento de la epidermis, que se deprime
y estira excesivamente al paso del proyectil, lo que permitiría su
apegaminamiento pos mortal, con lo que asume el aspecto característico.
ROMANESE le atribuye a un mecanismo contusivo, pues solo la ha encontrado Cuando
la zona del orificio de salida está apoyada en objetos de cierta resistencia (cinturones,
carteras, placas) de modo que en el momento de su perforación por el proyectil
la piel choca contra algo sólido, contundiendo la epidermis.
2.- HERIDAS POR PROYECTILES DE ALTA
VELOCIDAD
Las
heridas producidas por disparos de arma de fuego con proyectiles de alta
velocidad tienen las siguientes características:
1. Orificio de entrada. Suele ser de dimensiones normales con relación
al calibre del proyectil. Pero, en ocasiones, este orificio asume una forma
estrellada, que recuerda la de los disparos a boca de jarro con proyectiles
ordinarios. Ahora bien, al examinar con atención el orificio se observa que no
tiene caracteres de tipo ``explosivo´´, ni efectos secundarios propios de
aquellos disparos: quemaduras, tatuaje dentro del orificio, etc.
2. Trayecto. Se caracteriza porque el conducto que
lo constituye aparece rodeado de una zona de necrosis o esfacelo, por fuera de
la cual se encuentra una infiltración hemorrágica. El trayecto puede determinar
en fondo de saco o dividirse en varios trayectos secundarios de menores
dimensiones, que son debidos a la fragmentación del proyectil. En efecto, éste
tiene tendencia a girar sobre su eje transversal, con lo que aumenta la
resistencia a su paso, así como a fragmentarse.
3. Orificio de salida. Cuando existe, es de dimensiones
bastante mayores que el orificio de entrada, como consecuencia de la acción
delos proyectiles secundarios óseos que arrastra consigo la bala si en su
trayecto ha chocado con alguna estructura ósea a la que haya fracturado. Sin
embargo, en ocasiones las relaciones de los tamaños de los orificios de entrada
y salida pueden invertirse; sucede así cuando el orificio de entrada es
estrellado y el proyectil sólo ha atravesado partes blandas. En estos casos
pueden producirse errores en la evaluación médico-legal de la dirección del
disparo.
Estos efectos lesivos,
propios de los proyectiles de alta velocidad, se deben al modo en que ceden su
elevada energía cinética al atravesar los tejidos, y han sido explicados tanto
teórica como experimentalmente por AMATO, BERLIN, DE MUTH Y DI MAID
( 1999).
Al chocar el proyectil
con el blanco e iniciar su trayecto en el organismo, libera gran cantidad de
energía en sentido centrifugo a su je de progresión, dando lugar a una
aceleración radial de los tejidos atravesados. Se forma así una cavidad, la
cavidad temporal cuyo diámetro es mayor que el del trayecto definitivo. El
movimiento centrifugo de alejamiento de los tejidos persiste hasta que toda la
energía cinética es transformada en energía elástica, momento en que la cavidad
temporal alcanza su expansión máxima. A partir de este máximo, la energía
elástica se transforma de nuevo en
energía cinética y los tejidos son acelerados en sentido centrípeto,
colapsándose la cavidad temporal. De este modo se crea de nuevo una presión
positiva a nivel del trayecto y el proceso vuelve a repetirse. Es así como se
producen fases sucesivas de expansión y colapso de la cavidad temporal
(pulsación de la cavidad). De amplitud progresivamente decreciente a lo largo
del trayecto
Este mecanismo explica
la lesividad de los proyectiles de alta velocidad. Los tejidos más inmediatos
al paso del proyectil, que sufren directamente los violentos efectos mecánicos de
la pulsación, dan origen a la zona de esfacelo, mientras que los tejidos más
alejados y menos afectados, dan lugar a la zona hemorrágica periférica. Cuanto
mayor haya sido el volumen de la cavidad temporal, más vastas serán las zonas
de esfacelo y de hemorragia, que caracterizan todo el trayecto del proyectil. A
su vez, el volumen de la cavidad temporal es proporcional a la cantidad de
energía cedida por el proyectil al atravesar el cuerpo, la cual, por su parte,
será tanto más elevada cuanto mayor sea la velocidad del proyectil.
En el orificio de
entrada, el proyectil de alta velocidad puede realizar. Por el mismo mecanismo,
una expansión temporal de alguien que ha producido en la piel; esta expansión
es de tal entidad que vence la elasticidad cutánea, provocando desgarros
radiales que dan al orificio la forma estrellada antes señalada.
Finalmente, otros
factores influyen también en estos efectos lesivos; unos corresponden al
proyectil y otros a los tejidos
atravesados.
1.
Por parte del proyectil influyen su
forma, el modo en que choca con el blanco, así como su masa. Todos estos
factores condicionan la desaceleración en el interior del cuerpo y dan lugar a
que la liberación de energía por parte del proyectil sea más elevada y más
explosiva
2.
Son condicionantes de los tejidos
atravesados su densidad, su grado de elasticidad y la cohesión histica, los
cuales, según la naturaleza, hacen más o menos fácil la transmisión de la
energía cinética y modifican la resistencia que los tejidos oponen a los
efectos del proyectil.
3.- HERIDAS DE
PERDIGONES
Su
característica consiste en que cada uno de los elementos de la carga dará lugar
en la piel a un orificio de entrada, como si hubiera actuado solo. Pero, en
razón del número de elementos, la piel resultará perforada por toda una serie
de heridas de entrada, a veces dispersas en una superficie de mayor o menor
amplitud, y a veces tan próximas unas a otras que forman un solo orificio, de
contorno irregular y como desflecado.
Las
escopetas de caza son las que más a menudo entran en juego en os casos médico-legales.
Su acción es fácilmente comprensible; a
corta distancia los perdigones se encuentran reunidos formando bala, uniendo su
efecto al de los gases de la pólvora para causar trastornos enormes y
absolutamente característicos: atrición de las partes blandas, abertura del
cráneo, etc., los perdigones diseminados en la propia herida, o a su alrededor,
facilitan el diagnostico.
A
mayor distancia, los perdigones se separan y actúa cada uno de ellos
aisladamente, repartiéndose por una superficie tanto mayor cuanto de más lejos
se hizo el disparo. Al actuar cada perdigón como un proyectil independiente,
las lesiones ocupan una superficie mucho más extensa, si bien cada una de
ellas, por separado, tiene menor gravedad.
Dada
la pequeña masa de cada proyectil, agotan pronto su fuerza viva, por lo que los
trayectos de los distintos perdigones suelen ser escasa longitud. No existe
orificio de salida la mayor parte de las veces.
V.- PROBLEMAS MÉDICO
LEGALES EN LAS HERIDAS POR ARMA DE FUEGO
Complemento
obligado de la anterior exposición es el enunciado de los principales problemas
médico-legales que plantean las heridas por arma de fuego, así como de las
directrices que le sirven al perito médico para su resolución.
1.- DISTANCIA DE UN
DISPARO
Los
elementos diagnósticos varían ligeramente según se trate de heridas de bala o
de perdigones.
1.1
HERIDAS DE BALA
La
distancia a que se hizo un disparo de bala no puede resolverse con precisión,
limitándonos en la práctica a distinguir cuatro variedades de disparo, con
acusados caracteres diferenciales.
1. Disparo a boca de jarro à es el que se realiza con la boca del
arma en contacto con la piel. Viene definido por la violencia de las lesiones
y, especialmente, por los estallidos y arrancamientos cutáneos producidos por
los gases, que originan en conjunto la herida en boca de mina, ennegrecida por
la pólvora quemada.El diagnostico debe completarse con ciertas
investigaciones auxiliares:
a) Demostración de carboxihemoglobina en la sangre de la herida, que habrá reaccionado
con el monóxido de carbono que se producen la combustión de la pólvora.
b) Investigación del azufre, que aparece bajo la forma de sulfatos por transformación
durante la explosión de la pólvora. Permite distinguir la pólvora negra,
antigua, de las pólvoras piroxiladas (polvo sin humo) que no poseen azufre.
c) Investigación de los nitratos de la pólvora. Se emplean como
reactivos la brucina y la difenilamina, que en medio sulfúrico dan con los
nitratos respectivamente, coloración roja o azul. En una cápsula de porcelana
ligeramente humedecida se ponen unas gotas de ácido sulfúrico concentrado y se
añade un indicio del reactivo en sustancia. Al líquido así preparado se dejan
caer partículas sólidas sospechosas de ser pólvora o el producto del raspado de
la herida. En caso positivo aparece la coloración correspondiente. La reacción
se puede llevar a cabo también con un extracto de la herida.
d) Investigación de los nitritos procedentes de la degradación
de la pólvora, tanto antigua como moderna. El reactivo de GRIESS-LUNGE es específico. Existen varias fórmulas para
prepararlo, pero una de las más simples es la siguiente.se disponen por
separado etas dos soluciones: solución A (ácido sulfanílico al 0,35% en ácido
acético al 10 %) y solución B (a- naftilamina al 0,15 % disuelta por ebullición en un
poco de agua, filtrada y adicionada hasta la concentración indicada con ácido
acético al 10%). Las soluciones son inestables, por lo que hay que conservarlas
al abrigo de la luz, renovarlas cada semana y comprobarlas antes de su uso
mediante ensayos en blanco, si la reacción se lleva a cabo sobre
residuos-solidos, se impregnan con 2 o 3 gotas de la solución A, se trituran y
se añade un volumen igual de la solución B. si se trata de un líquido se
mezclan las soluciones Ay Ba partes iguales y se adicionan al problema. En caso
positivo aparece una coloración roja, que a veces se inicia con cierta
lentitud.
2. Disparo a quemarropa à Es el realizado a una distancia no
superior al alcance de la llama. Por ello, el orificio de entrada estará
rodeado por la cintilla de contusión y un tatuaje denso y ennegrecido, sobre
cuya superficie se comprueban los efectos de la quemadura por la llama; son
especialmente se mostrativas las alteraciones de los pelos. En las armas
antiguas y con las pólvoras negras este tipo de disparos se identificaban aun a
distancias bastante considerables. Actualmente es muy raro ver los efectos de
la llama sobre la epidermis, ya que las pólvoras modernas arden con mayor
rapidez y de forma más completa.
3. Disparo a corta distancia à se incluyen esta denominación los
disparos realizados a distancias inferiores al alcance de los elementos
integrantes del tatuaje. Vendrá, pues, definido por la presencia de éste
alrededor del orificio de entrada. En las armas antiguas este tipo de heridas se
producían hasta 1,50 m del arma; en las actuales con munición cargadas con
pólvora piroxilada, no se sobrepasan los
60 o 70 cm en los casos más favorables. Como los componentes del tatuaje, por
su diferente densidad, tienen un alcance distinto, habrá variaciones en su
aspecto, en dependencia con la distancia, aprovechables para determinar ésta.
Se toman en consideración, de modo especial. La anchura del tatuaje y la
separación de sus elementos, así como que haya desaparecido ya alguno de ellos
(humo) de menor alcance. Sin embargo, no hay reglas precisas al respecto,
debiéndose resolver el problema, en cada caso, con disparos de prueba con la
misma arma e idéntica munición. La distancia a que se haya obtenido un tatuaje
más parecido al problema será la correspondiente, siempre con una cierta
aproximación.
4. Disparo a larga distancia à están incluidos en esta variedad
todos los disparos hechos a distancias superiores al alcance de los elementos
que constituyen el tatuaje, por lo que se caracterizan morfológicamente por
este carácter negativo: la ausencia de tatuaje. Pero en toda la gran extensión
comprendida como ``larga distancia´´, no se pueden hacer más precisiones; la
misma herida puede ser producida por un disparo hecho a 1 que a 500 m, e
incluso de más lejos si el arma tiene suficiente alcance. En estas heridas
encontramos el orificio de entrada rodeado por la cintilla contusiva-erosiva,
sin ningún otro elemento más.
1.2.- HERIDAS DE
PERDIGONES
Si
se trata de disparos hechos con perdigones, hay más posibilidades de precisar
tipos intermedios de distancia, aunque sin demasiada exactitud.
Lo
mismo que en las heridas de bala, los elementos del tatuaje sirven para
diferenciar los disparos a corta distancia.
_ Pero, además, en los
disparos alarga distancia, el grado de dispersión de los perdigones proporciona
indicaciones acerca de la cuantía de aquella. Como se ha comentado, los perdigones
salen por la boca de fuego agrupados
formando bala y paulatinamente van separándose, tanto más cuanto más
alejados los consideremos . No obstante, siendo aquella dispersión
progresiva, los resultados que concede su consideración nunca pueden ser muy
exactos. El método recomendado consiste igualmente en realizar tiros de prueba
con la misma arma y munición idéntica a la del disparo problema, para buscar la
máxima semejanza. Pero, con todo, el método se presta a errores de muchos metros.
2.- DIRECCIÓN DE UN
DISPARO
Para
determinarla dirección de los disparos por arma de fuego, problema frecuente e
importante en los disparos de proyectiles únicos, cuya resolución permite a
menudo establecer la etiología del disparo y facilitar la reconstrucción del
hecho, se utilizan diversos elementos de juicio
2.1.- REPARTO
DE LA INCRUSTACIÓN DE LOS GRANOS DE PÓLVORA Y DEL DEPÓSITO DE HUMO
Este
criterio, por su naturaleza, solo resulta aprovechable en los disparos a corta
distancia. En éstos permite diferenciar los disparos perpendiculares al blanco
de los oblicuos y, en el último supuesto, cuál era la oblicuidad.
Los
disparos perpendiculares producen un tatuaje circular en cuyo centro se
encuentra el orificio de entrada. En los disparos oblicuos el orificio es
excéntrico y la forma, ovalada o irregular. Con relación a aquella
excentricidad se decía por los autores antiguos que la mayor parte del tatuaje
se colocaba entre el cañón del arma y el orificio de entrada. Tal afirmación
resulta demasiado esquemática, pues en realidad la situación del orificio
dentro del tatuaje depende no sólo de la inclinación, sino también de la
distancia . Otra indicación corresponde a la densidad relativa de
los elementos del tatuaje en sus distintas zonas; en la parte del tatuaje más
próxima al arma los granos están más ``apretados´´, más cercanos entre sí, que
en la opuesta. Hay excepciones en esta regla general que, no obstante, es más
exacta que la anterior.
2.2.-
CINTILLA DE CONTUSIÓN
En
los disparos perpendiculares tiene forma de anillo completo, mientras que en
los oblicuos adopta una forma semilunar, estando la semiluna situada en el lado
por el que vino la bala, por ser este el que ha contundido.
2.3.-
TRAYECTO
El
sentido del trayecto marca la dirección del disparo, Pero para tomar en
consideración este criterio hay que distinguir varias posibilidades.
2.3.1. Heridas sin orificio de salida. El eje del trayecto, antes de
posibles desviaciones, sirve para marcar la dirección del disparo.
2.3.2. Heridas con orificio de salida. Vale la misma norma anterior. Pero
para aplicarla hay que diferenciar previamente el orificio de entrada del de
salida, lo que no siempre es fácil. si el orificio de entrada presenta
caracteres netos, tal como se ha señalado en páginas anteriores, el diagnostico
se simplifica. Pero si es un disparo a la larga distancia y faltan los
elementos del tatuaje, existe la cintilla contusiva en el orificio de salida o
se dan otras circunstancias en el mismo sentido, hay que recurrir a elementos
de juicios especiales.
2.3.3. Disparos en el cráneo. Cuando el proyectil ha atravesado por
completo el cráneo, la conformación de los orificios constituye un fiel
indicador de cuál es el de entrada y cuál, el de salida . En
efecto, de las dos tablas del diploe craneal, la segunda atravesada presenta un
orificio mayor y más irregular, por lo que el trayecto en cada orificio
presenta la forma de un cono truncado con la base más ancha en la tabla
atravesada en segundo lugar. Por lo tanto, en el orificio de entrada la tabla
externa presenta un orificio más pequeño que la tabla interna, mientras que en
el orificio de salida la tabla interna ofrece un orificio más reducido y más
regular que la tabla externa.
3.- NATURALEZA ACCIDENTAL, CRIMINAL O
SUICIDA DEL DISPARO
Este
diagnóstico posee un extraordinario interés forense. Aunque el tema se presta a
amplias consideraciones, nos limitaremos a indicar los elementos de juicio
válidos para este problema, atendiendo a su origen.
3.1.- PROCEDENTES DEL LUGAR
DEL HECHO
1.
Desorden.
Constituye indicio de
lucha, que se opone al suicidio
2. Huellas
e impresiones sangrientas. Salpicaduras, regueros, impresiones de pies y manos. Su
sitio, número y relación entre las distintas huellas facilita a veces la
reconstrucción de la escena.
3.
Suicidio
ante el espejo. Es un hecho frecuentemente comprobado que el suicida
lleva a cabo su propósito disparándose ante el espejo, lo que queda señalado
por la posición en que aparece el cadáver en el lugar.
4.
Ausencia
del arma. Se opone al suicidio si la lesión debió matar
instantáneamente o si para depositarla en el lugar en que ha aparecido debió
realizar la victima actos incompatibles con la gravedad de la herida.
5.
Otros
datos significativos
como indicio de suicidio son encontrar la puerta cerrada con la llave por
dentro de la habitación, la presencia de notas escritas por el suicida
justificando su propósito, así como sus antecedentes sociales, patológicos,
económicos, familiares, etc.
3.2.- PROCEDENTES DEL
EXAMEN DEL ARMA
1. Armas de ocasión. Improvisadas o con dispositivos
extravagantes y complicados de disparo, indican suicidio. Ejemplo: la
transformación de una llave de tallo hueco en el arma de fuego; sujetar
firmemente una escopeta y proceder a su disparo atando el gatillo con un hilo
para manejarlo a distancia, etc.
2. Los disparos sin proyectil. Apoyando el cañón sobre la piel, lo
que por la fuerza expansiva de los gases de explosión es capaz de producir la
muerte, han sido señalados por algunos autores (HOFMANN)
como característicos del suicidio
3. Examen del proyectil. Tiene una importancia trascendental
para comprobar si ha sido disparado por el arma que aparece empuñada por la
víctima o a su lado. Es por ello, como ya hemos insistido, que nunca debe darse
por terminada la autopsia en casos de heridas por arma de fuego sin haber
localizado y extraído el proyectil.
3.3.- PROCEDENTES DELL
EXAMEN DEL CADÁVER
1. Señales de lucha. Como procedentes de la resistencia y
defensa que el sujeto realiza ante la agresión. Es un signo que raramente es
utilizable, ya que las armas de fuego actúan a distancia, lo que no da ocasión
a que se produzcan tales señales.
2. Estado de los vestidos. Con cierta frecuencia se observa en el
suicidio que el disparo en la región precordial va precedido de la separación
de los vestidos para dejar desnuda la región
3. Localización de las heridas. El suicidio por armas de fuego tiene
unos sitios de elección para el orificio de entrada, lo que constituye un
valioso indicio; sien, región precordial, frente, boca, región submentoniana.
4. Numero de heridas. En el suicidio, lo general es que
solo haya una herida. No obstante, las pistolas automáticas permiten la
realización de varios disparos aun cuando afecten órganos vitales, por lo que
nos es imposible que en el suicidio haya varias heridas, si bien siempre están
en la misma región y muy próximas entre si. En el homicidio, en cambio, puede
haber varios disparos y localizados en regiones distintas.
5. Dirección del disparo. Para que el suicidio sea admisible, la
dirección del disparo ha de ser compatible con la posición del arma empuñada
por la víctima.
Normalmente los disparos suicidas
llevan una dirección de derecha a izquierda y de delante atrás. Esta dirección
se invierte para los zurdos
6. Distancia a que se hizo el disparo. Para que un disparo sea considerado
suicida, debe haber sido hecho acorta distancia; esto es, desde la boca de
jarro a la de quemarropa y hasta la corta distancia en sentido estricto.
Nunca podrá aceptarse la etiología
suicida si la distancia a que se hizo el disparo es superior a la longitud del
brazo. Los más frecuentes entre los disparos suicidas son los hechos a boca de
jarro o a quemarropa.
7. Modo de estar empuñada el arma. Este signo está condicionado a la
existencia de espasmo cadavérico, muy frecuentemente en las lesiones por arma
de fuego que interesan los centros nerviosos superiores.
El modo en
que queda sujeta el arma en la mano, resultado de este fenómeno cadavérico, no
puede simularse nunca, pese a colocar el arma en la mano de un cadáver y esperar la aparición de la rigidez
cadavérica, ya que el arma no queda ``cogida´´ como en vida.
8. Señales de pólvora en la mano del
suicida. Al
disparar un arma de fuego suele producirse la proyección de partículas de
pólvora por el orificio posterior del cañón o de la cámara de explosión, que se
incrustan en la mano que empuña el arma, en el espacio interdigital comprendido
entre el pulgar y el índice. ITURRIOZ, propuso en 1914 la investigación de
estas partículas mediante la realización de un guante de parafina, que se hace
cubriendo la mano con una capa de parafina, que se hace cubriendo la mano con
una capa de parafina fundida a 40 °C o poco más. Por el calor se abren los
poros y las partículas de pólvora son captadas por la parafina, en donde se
revelan con el reactivo de GRIESS-LUNNCE para los nitritos o la difenilamina
sulfúrica (para los nitratos). En un estudio realizado en el departamento de
medicina legal de granada, se analizaron distintos métodos para extraer los
restos de pólvora y residuos metálicos de las manos del que dispara. Para los autores, el procedimiento ideal consiste
en limpiar la zona con una gasa o algodón impregnado en una solución de ácido
nítrico al 5 %. El análisis de los residuos se realiza por AA. También es útil
para el estudio de los granos de pólvora por microscopia electrónica del
barrido, el empleo de cinta adhesiva.
9. Signos en la mano de sostén. PALMIERT (1964) Y TARSITANO (1941) han señalado también
la existencia de ciertos signos en la mano opuesta, que sostienen el cañón al
aproximarlo al blanco, para mejor asegurar la puntería. Consisten en ahumados,
salpicaduras de sangre, erosiones o contusiones en el dorso de los dedos, etc.
10. Otras lesiones presentes en el cadáver suministran
igualmente indicaciones diagnósticas; unas veces por corresponder a otros
intentos fracasados de suicidios ( ej. Sección de venas) y otras por indicar
violencias dolosas anteriores al homicidio por disparo.
VI – CONCLUSIÓN
El
arma de fuego tiene como elemento activo de contusión a la bala que está
formada por: la cápsula que contiene la pólvora y el proyectil que ocasiona la
diferentes clases de lesione. El proyectil disparado es un elemento contundente
y la lesión que provoca es una herida contusa.
Nunca
se deberá descartar en cualquier siniestro el factor material, para ello se
deberá realizar una pericial exhaustiva a los fines de determinar
fehacientemente si el arma posee algún defecto de fábrica, desgaste o rotura de
alguno de los elementos del mecanismo de disparo.
En
el estudio de las lesiones por arma de fuego se tiene que considerar. 1) El
orificio de entrada; 2) El orificio de salida; 3) el trayecto, la distancia
desde la que se efectuó el disparo; 4) las características del proyectil
encontrado y la identificación del arma; 5) La prueba del guantelete.
En
lo que respecta al factor humano, la inexperiencia, la irresponsabilidad, la
confianza, y la falta de concentración constituyen los condicionantes fundamentales,
ya que la mayoría de las personas no tienen en cuenta que cuando se manipula un
arma de fuego, debe manejarse siempre como si estuviera cargada y lista para
disparar.
El
rol de perito balístico es muy importante porque es la única manera de dilucidar
la intervención que en el mismo tubo cada uno de los factores.
VII – BIBLIOGRAFIA:
-
Huerta Michel MEDICINA LEGAL 6º - Introducción
- Medicina legal y toxicología - Gisbert Calabuig
- Clase del Med. Christian Nova- UAP - Moquegua
- Clase del Med. Christian Nova- UAP - Moquegua
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